La pobreza tiene una fuerza gravitacional importante. Podemos observar en muchos casos de la vida real cómo la falta de acceso a la información financiera, prejuicios de parte de los operadores, desafíos producto de las capacidades o conocimientos educativos de las personas, y otros conspiran para evitarle a las personas el acceso a los medios formales, tanto para obtener financiamiento como para el ahorro.
Los efectos de estas dificultades son doblemente perniciosos. Una persona con menor nivel educativo y menos conocimiento y contacto de cómo operan las cosas tendrá que pagar mucho más por su financiamiento, siendo obligado a recurrir a mecanismos informales que alguien que sí cumpla con estas condiciones. Es decir, la desventaja inicial de tener menos recursos es magnificada por una severa desigualdad de acceso a las oportunidades. Esto hace difícil la movilidad y el crecimiento, perpetuando las penalidades sociales y económicas asociadas con la precariedad.
Leer más