Honduras enfrenta un problema estructural serio en la dotación y formación de especialistas médicos, cuyo impacto ya es visible en la calidad, cobertura y oportunidad de los servicios de salud. En 2026, el país apenas abrió 165 cupos de residencia en especialidades médicas, cuando en años anteriores se habían ofrecido hasta 400. Esto no solo evidencia una oferta históricamente limitada, sino una reducción preocupante en la capacidad formativa, que hoy alcanza a una proporción cada vez menor de los médicos generales que egresan anualmente.
Cada año se gradúan en Honduras entre 600 y 800 médicos generales. Frente a apenas 165 plazas de especialización, esto implica que, en el mejor de los casos, solo entre un 20% y un 28% de los graduados podría acceder a una residencia. En la práctica, este porcentaje es aún menor, debido a la alta competencia acumulada de cohortes anteriores. El resultado es un sistema que forma médicos, pero no logra transformarlos en especialistas en la escala que el país necesita.
Leer más