Una de las mayores deficiencias del desarrollo urbano contemporáneo, resultado de la falta de planificación y de la creciente densificación de las ciudades, es la carencia de espacios comunitarios accesibles dedicados a la vida social y cultural, más allá de los usos comerciales. La expansión urbana, guiada por intereses económicos antes que, por las necesidades colectivas, ha generado entornos donde los espacios de encuentro, expresión y convivencia son cada vez más escasos. Esta carencia limita la capacidad de las comunidades para fortalecer sus lazos sociales y construir una identidad común en el territorio que habitan.
Las exigencias relacionadas con la creación de espacios comunitarios dentro de la planificación urbana para nuevas urbanizaciones suelen ser bastante limitadas. A medida que las zonas se densifican, prevalece una lógica de maximización del beneficio económico, que impulsa a los desarrolladores a ampliar las áreas negociables o reducir aquellas que no generan ingresos directos. Como consecuencia, los proyectos tienden a destinar un porcentaje mínimo del suelo a espacios de uso colectivo, reproduciendo un modelo urbano que prioriza la rentabilidad sobre el bienestar social.
Leer más