Una de las grandes historias de éxito de las últimas décadas, sorprendente considerando las narrativas racistas y atávicas, es el enorme progreso que está teniendo el África Subsahariana. Sus indicadores de crecimiento económico han sido sostenidos a un 3-4% anual, y con el descenso inicial de las tasas de fecundidad, se espera esto produzca un dividendo demográfico importante las próximas décadas.
El continente, a finales del siglo XX, no presagiaba un ciclo de progreso considerable. Una colonización acelerada, seguida de una descolonización irresponsable, dejaron a estos países poco preparados para auto gobernarse (mucho más severa que la experiencia latinoamericana). El ciclo de violencia, despotismo, y atraso que siguió era el resultado natural. Este fue agravado por la demanda de recursos naturales que promovió el autoritarismo y los enclaves económicos.
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