Publicaciones en Vivienda e infraestructur
Condominios y comunidades

Una de las herramientas legales más útiles, sin la cual es imposible lograr la convivencia en edificaciones complejas, es la legislación de propiedad horizontal. Esta no solo permite la forma de poder crear unidades legales superpuestas a diferentes niveles, sino que también las formas de gobierno colectivo y esquema de manejo.

Los condominios tienen un esquema de manejo de las áreas comunes, resolución de conflictos, y prestación de servicios más efectiva de lo convencional. Al tener posesión legal sobre las áreas comunes, puede evitar que las mismas sean ocupadas ilegalmente. La posesión legal es excluyente de cambio de uso o venta, por lo que un estacionamiento o área verde siempre conserva su función. 

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Dominio eminente del estado y desarrollo de infraestructura

Hugo Grocio, eminente jurista holandés, definió el término dominio eminente en 1625 de esta forma:

La propiedad de los ciudadanos está bajo el dominio eminente del estado, por lo cual este o sus agentes pueden usarlo y aun destruir esta propiedad, no solo en caso de necesidad extrema…sino para fines de utilidad pública, para cuyo fin los que establecieron la Sociedad se debe suponer tuvieron la intención de que los fines privados le cedieran precedencia. Pero, cuando esto se hace, el estado debe indemnizar a quienes pierden su propiedad.

El desarrollo de nuestras ciudades ha sido limitado por no existir ni la planificación ni las formas legales necesarias para garantizar el acceso a la tierra requerida para tener un desarrollo en la infraestructura vial, de servicios públicos, comunicaciones y urbanismo. El desarrollo de ampliaciones viales, designar vías futuras, designar y proteger áreas verdes, garantizar acceso público y recuperar derechos de vía son tareas muy difíciles y de variable efectividad en la implementación. Está tan débil el concepto de desarrollo urbano general que permite desarrollar espacios privados de cualquier extensión sin referencia a su integración y contribución a la ciudad.

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La seguridad ocupacional

Según la Organización Internacional del Trabajo, las muertes por accidentes u otras causas laborales suman casi dos millones anuales en todo el mundo. Hay muchas actividades laborales que por su naturaleza implican riesgos elevados. La costumbre y la experiencia los enmascaran, y la cultura de trabajo tanto de los empleadores como de los trabajadores tiende a no enfatizar conciencia de los mismos. Por tanto, se requiere un esfuerzo deliberado y sostenido para atacar las deficiencias tanto en lo evidente como en lo que difícilmente se puede ver.

El esfuerzo primario le toca al empleador, ya que es quien puede desplegar recursos (intelectuales, de personal, o monetarios) para mitigar los problemas. La vigilancia permanente y el aprendizaje continuo de mejores prácticas es necesario, ya que cada vez hay (y es correcto) una menor tolerancia de prácticas peligrosas o inseguras. La inseguridad se manifiesta además en la salud, por lo que es necesario participar activamente en revisiones médicas. Además de mejorar las condiciones de salud, las enfermedades ocupacionales se pueden atender preventivamente. Como parte de esta prevención, es necesario garantizar condiciones de higiene, iluminación, ventilación y otras requeridas para el mantenimiento del vigor y salud humana.

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Seguridad estructural en nuestras edificaciones

Cuando pensamos en edificios peligrosos en casos de sismos u otros desastres naturales, lo que viene a la mente es la posibilidad de un problema con construcciones nuevas, emblemáticas o grandes. Aunque estas requieren todo el cuidado y la seriedad del caso, la experiencia indica que estas son precisamente las que tienen menos potencial de problemas por el grado de ingeniería y control de calidad aplicado a la construcción de las mismas.

La experiencia de eventos sísmicos en la región centroamericana (Guatemala 1976, Nicaragua 1972, El Salvador 1986) nos indican que el mayor riesgo lo presentan construcciones irregulares o que han sido modificadas de su construcción inicial. Esta experiencia se ha repetido en diferentes partes del mundo, donde las sociedades o comunidades que tienen construcción de mejor calidad sufren menos pérdidas humanas. Los desafíos se manifiestan de forma espectacular con los sismos, pero también los fenómenos ocasionados por las lluvias o problemas del suelo pueden afectar las construcciones. La mayoría de las veces los problemas son de menor escala, no implicando riesgo para las personas, pero sí una pérdida económica o funcional debida a una estructura deficiente (rajaduras, hundimiento, filtraciones de agua, etc.).

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