La seguridad ocupacional
Jose S. Azcona Bocock
Según la Organización Internacional del Trabajo, las muertes por accidentes u otras causas laborales suman casi dos millones anuales en todo el mundo. Hay muchas actividades laborales que por su naturaleza implican riesgos elevados. La costumbre y la experiencia los enmascaran, y la cultura de trabajo tanto de los empleadores como de los trabajadores tiende a no enfatizar conciencia de los mismos. Por tanto, se requiere un esfuerzo deliberado y sostenido para atacar las deficiencias tanto en lo evidente como en lo que difícilmente se puede ver.
El esfuerzo primario le toca al empleador, ya que es quien puede desplegar recursos (intelectuales, de personal, o monetarios) para mitigar los problemas. La vigilancia permanente y el aprendizaje continuo de mejores prácticas es necesario, ya que cada vez hay (y es correcto) una menor tolerancia de prácticas peligrosas o inseguras. La inseguridad se manifiesta además en la salud, por lo que es necesario participar activamente en revisiones médicas. Además de mejorar las condiciones de salud, las enfermedades ocupacionales se pueden atender preventivamente. Como parte de esta prevención, es necesario garantizar condiciones de higiene, iluminación, ventilación y otras requeridas para el mantenimiento del vigor y salud humana.
Una inversión muy útil es, si el tamaño de la operación lo permite, contratar consultores o empresas de seguridad industrial. Generalmente un externo (de los cuales cada vez los hay más en el país y con mayor experiencia y preparación) puede ver mejor nuestras deficiencias, y con una mayor experiencia puede indicar las medidas necesarias de forma más eficiente. Adicionalmente, la acción de este externo no será cuestionada y es más fácil para todos los departamentos acuerpar las mejoras, ya que sus acciones no pueden ser vistas como parte de la competencia entre personas y unidades de la empresa.
Las acciones de seguridad ocupacional muchas veces tienen resistencia de parte de los trabajadores. Usar la indumentaria o equipo de la forma correcta, aceptar limitaciones de circulación, someterse a inspecciones o asistir a charlas puede resultar incómodo y representar un mayor gasto en tiempo o pérdida de ingresos. Adicionalmente, se pueden concebir como formas de control o estorbo de parte de los jefes, resultando en que sean ineficientes y generen mala voluntad.
La experiencia nos indica que es necesario explicar a las personas de forma permanente las medidas y las razones detrás de ellas para lograr que lo acuerpen. Las charlas, boletines, rótulos y otras acciones de divulgación pueden parecer repetitivas, pero las lecciones van calando. Adicionalmente ayudan a inculcar una cultura de interés por la seguridad y que se sienta que es algo que interesa a todos. La implementación funciona mejor cuando los procesos de seguridad están integrados a la operación normal con participación de los liderazgos naturales ya establecidos, por lo que las personas con responsabilidad sobre otros deben estar involucradas.
Ayuda también a mejorar el cumplimiento mitigar al máximo la carga financiera a los trabajadores. Cuando se trata de equipo individual, financiar la compra y entregar directamente los implementos de seguridad requeridos a los trabajadores ayuda al cumplimiento. La empresa puede garantizar la calidad de los mismos al adquirirlos directamente, y al comprarlos al por mayor puede obtener descuentos importantes que traslada a sus trabajadores. Adicionalmente, existe una parte importante del costo que debe ser cubierto por la empresa, especialmente en equipamiento que no es asignado personalmente.
Estas soluciones no eximen de participación al estado y a la sociedad. La vigilancia de los medios de comunicación, el cumplimiento de la ley de parte de las autoridades y el énfasis que se dé en los estudios a estos temas es de vital importancia. La tarea de tener espacios seguros para trabajar es tarea de todos.