Linea de emergencia

Tengo frente a mí la guía telefónica para el año 2004. Hay tres páginas enteras de números de emergencia para todo el país: desde postas de policía, hasta hospitales, bomberos, etc.. una muy pequeña fracción de los ciudadanos va a tener acceso a una guía telefónica en caso de emergencia, y muchos menos la habilidad mental requerida para memorizarse esta gran cantidad de teléfonos para poder recordarlos en un momento de crisis o pánico, que por su naturaleza afecta la memoria. La falta de posibilidad de comunicación en emergencias nos cuesta sufrimiento, destrucción y muerte todos los días.

Es por esto que necesitamos un sistema centralizado único de despacho de llamadas de emergencia a nivel nacional, con un solo número asignado (911, 199 u otro). Esto haría que las personas supieran siempre a quien recurrir para sus emergencias médicas, de seguridad, y de incendio. Este sistema estaría enlazado con todas las estaciones de policía, hospitales, cuarteles de bomberos, y otras instituciones ligadas con el control de accidentes u otras emergencias.

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Las matematicas militares

Hemos esperado desde hace años problemas ligados con extensiones de períodos de servicio para algunos oficiales de las Fuerzas Armadas en puestos claves. Este tema, como muchos más en Honduras, se han politizado y se ha querido ver como una situación de pugnas generaciones de posiciones u otros de tipo personas o facción. Este, además, es un problema matemático. . Es por esto que las posibles reformas o ratificación de las edades de retiro de los oficiales de las Fuerzas Armadas, debe hacer en base a los números.

El problema es el siguiente: Existe una promoción anual de oficiales que se integran a las Fuerzas Armadas. Se ha acostumbrado que las promociones pasen con posiciones de mando por períodos de 3 o más años. Originalmente, la antigüedad normal para llegar a Coronel efectivo eran 15 años, y estos plazos se fueron extendiendo hasta 25 años precisamente para permitir que continuara esta práctica de dar un tiempo mas prolongado a cada grupo en los mandos superiores. Sin embargo, ya no hay para donde extender esta lentitud en el ascenso porque ya estamos llegando al límite de los 30 años de servicio.

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Hacia un sistema de recaudación eficiente

Cada gobierno se presenta el mismo problema: Administraciones de aduanas con poco o ningún compromiso con el Fisco Nacional que permiten la defraudación de millones de lempiras al Estado. Sanciones leves que nunca van más allá del despido o penas simbólicas para quienes incumplen con sus obligaciones y se enriquecen a expensas de este incumplimiento. Promesas del Gobierno de limpiar a adecentar las aduanas haciendo nuevos nombramientos de personal salidos de la misma clase política y con el mismo limitado compromiso hacia la hacienda nacional. El resultado es siempre el mismo: la falta de compromiso y de temor va ligado a las enormes tentaciones de sus posiciones hace que se vuelva a incurrir en delitos y se defraude masivamente al Estado.

Siempre ha sido un misterio para mí porque no hemos invertido una cantidad sustancial de recursos en crear un servicio aduanero o tributario nacional completamente profesional o apolítico. El dinero que mejor puede invertir el Gobierno (o cualquier ente) es en recaudación ya que cada lempira invertido en la misma resulta en muchos lempiras de ingresos adicionales. Hay que utilizar la analogía de la empresa privada, donde los procedimientos más estrictos y el mayor enfoque de la administración es en asegurar en cobrar todo el dinero que se les adeuda.

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Concesiones, co-inversión y desarrollo

Existe una gran suspicacia que limita permitir la participación privada en el manejo de áreas que han competido al Estado o que están por desarrollarse. Si bien es cierto que hemos tenido algunas malas experiencias en lo que ha sido la privatización o concesionamiento de servicios públicos, recursos naturales, u otros, debemos buscar mas soluciones y no pretender que no podemos avanzar por esta vía.

En primer lugar debemos de recordar que las empresas que constituyen con un fin de lucro. Es decir dependerá de nosotros como sociedad y como Estado crear las salvaguardas para que las mismas no abusen del pueblo. No podemos confiar ni esperar una generosidad natural que el capital no tiene, ya que “No es de la benevolencia del carnicero, o el panadero que esperamos nuestra cena, sino de su preocupación por su propio interés.” (Adán Smith, La Riqueza de las Naciones)

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